
Etapa 3
Teis - Pontevedra
7 de septiembre de 2018
Hoy toca 27 kms, pero como ya imaginareis, vamos dejando a tras el mar, es mas la primera parte de la ruta va paralela a la ria y al pasar el puente de Arcade, ya todo el recorrido es por bosque frondoso y algún riachuelillo.
Esta mañana Julia ha remoloneado un rato, por lo que hoy empezamos a andar a las 09:00, como es lógico no vamos a despertar a la niña para poder salir temprano, pero no importa ya que la mañana ha despertado fresquita y como casi todo el recorrido se preveía que fuera por sombra no es algo que nos importara mucho.
Justo desde nuestro hotel empieza el camino siguiendo las flechas amarillas, pero podréis elegir dos vertientes, una va por la nacional hasta Redondela, la cual no os la recomiendo para nada, ya que vais por estrechos arcenes por una carretera muy transitada, eso si os quitáis las cuestas. La otra opción pasa por encima de un punte que sortea la autovía, y durante un kilómetro vas ascendiendo. Esa distancia la realizas por una carretera muy mal asfaltada que hace cómodo el ascenso y desde luego no hay transito ninguno de coches, eso si, cuando llegáis arriba del todo las vistas son increíbles, se puede observar el puente de la autopista y toda la ria llena de bateas. Sin duda es un acierto el coger ese camino, además nada mas llegar arriba empieza un camino por medio de un bosque, el cual no abandonas hasta llegar a la localidad de Redondela. Otra ventaja de elegir la segunda opción es que te ahora casi dos kilómetros, que de tiempo no se nota ya tanto cuesta arriba como cuesta abajo no se va a la misma velocidad.
Ya en Redondela nos unimos al Camino Portugués que viene desde Tui, un camino mucho mas transitado y conocido por los peregrinos. Esto lo que hace es que ahora encontréis peregrinos por doquier. Las dos etapas anteriores para ver a gente caminando era bastante difícil, es mas, mientras parábamos 30 minutos para dar el biberón de media mañana a Julia, vimos pasar mas gente que los dos días anteriores.
Una vez tomado un croissant relleno de chocolate con un cafelito, arrancamos con fuerzas, ademas quitando algún tramo que otro, todo transcurre por caminos de tierra y a la sobra de los arboles. es una maravilla el andar en esas condiciones, aunque hay cuestas bastante pronunciadas, con tranquilidad se hacen bien.
Una anécdota nos sucedió en el km 11, nada mas salir del camino nos encontramos con una cuesta muy pronunciada y a mitad de camino cuando paramos en un merendero para cambiar a Julia de ropa, que hacia ya calorcito y aprovechar para beber algo de agua, un lugareño nos indica que todavía nos quedaba un montón de cuesta y que con el carro no podríamos bajar la cuesta por su pendiente y por encontrarse llena de piedras. Viendo que una ocasión anterior el aviso de la señora nos libró de una buena, confiamos en las palabras del chico, de paso hacemos que la niña anda un rato con nosotros dados de la mano. Tras unos 500 metros llegamos a lo alto y vemos la bajada, y nada de nada, un carril de tierra y grava pero nada que no se pueda realizar, ademas el carro ni se entero... para que luego digan que los andaluces son unos exagerados... porque en el norteeeee.
Ya estamos a mitad de camino y la verdad es no encontramos cansancio ninguno y vamos de tiempo estupendamente. Los sederos son fáciles de transitar y la afluencia de peregrinos hace mas ameno el camino.
A partir del puente de Arcade, en el cual echaros alguna fotillo porque es precioso, os lo tenéis que tomar con tranquilidad, como podréis ver mas abajo, en el perfil, a partir del km 16 hasta el 19 son una sucesión de subidas y bajadas bastante pronunciadas. Los dos primeros son por pueblos, los cuales el asfaltada y empedrado lo hace bastante fácil y ameno, ya que son unas poblaciones antiguas y preciosas, pero ATENCIÓN del kms 17,5 al 19... Dios mio!!!! Si alguien nos avisa hubiéramos cogido la alternativa que utilizan las bicicletas. Es una calzada romana con un desnivel altísimo y las rocas hacen unos escalones... ya andando sin niña es una aventura. Aquí si hicimos fotos porque necesitamos descansar, así que os aconsejo que si vais por ese camino llevéis la mochila de porteo, nosotros tuvimos la increíble suerte (ironía como un castillo) que 5 minutos antes se quedo frita Julia, por lo que subimos con el carro como si fuera un paso de semana santa, cargando con la mochila todo el camino para estas situaciones y no la podemos usar, mala suerteeeeeeeeeeee.
Tras este esfuerzo ya todo era fácil, además el camino era cuesta abajo y por bosques frondosos, donde nos encontramos con una peregrina a la que quiero desde aquí mandar un especial saludo a Andrea. Llegamos a Tomeza sobre las 13:45 y como conocíamos la zona de haber estado por allí la semana anterior, sabíamos que no había bares hasta Pontevedra, por lo que en cuanto vimos una casa le pedimos el favor de calentarnos la comida de la niña y de segundo una empanada que compramos después de la calzada romana.
Llegados a este punto, nada mas pasar la ermita de Santa Marta, donde a pesar de no haber nadie podéis sellas la credencial, os encontráis dos mojones donde os indican dos caminos, ambos oficiales. A la derecha vais por una carretera sin arcén, lleno de curvas y donde los coches vas especialmente rápidos, eso si es un pelin más corto. A la izquierda, te metes paralelo al río, por un fresco y frondoso bosque verde que va a dar directamente al albergue, si vas con carro hay algunas raices y puentes de madera que se pasan sin dificultad. Lógicamente cogimos el bosque, claro, merece muchísimo la pena.
Por fin llegamos a las 16:00 y paramos a comer en el primer bar que encontramos, Hostal peregrino, hoy un menú, ya que no disponían de muchas cosas para comer debido a la hora. Tras comer con tranquilidad y hablar con los amigos de forma distendida, volvemos a arrancar hacia el hotel Room, el cual se encuentra a pocos metros de donde nos encontrábamos y próximo al centro. Mientras daba Lupe de merendar a Julia yo me dispongo a marchar por el coche junto con nuestro amigo Ricardo, al que le quiero hacer una especial mención, un amigo de Pontevedra que voluntariosamente nos llevo hasta Teis a recoger el vehículo.
Esa tarde, como ya conocíamos la ciudad nos dispusimos a hacer una colada ya que teníamos un montón de ropa sucia, sobre todo Julia, que con lo glotona que nos ha salido se mancha como lo que es, una niña. Si es que le permitimos todo, jajajaja. Esa noche cenamos en la habitación pero si queréis saber de algún sitio para cenar no dudéis en poneros en contacto con nosotros.
Perfil

